14 enero 2013

Opinión Por Marcos Dominicci B: Ramón Moré, la decencia de un político y servidor auténtico en SDN


SD NORTE.-La conducta que exhiben algunos políticos en Santo Domingo Norte, provoca que hasta el más creyente y devoto de los cristianos, se convierta en el pecador más grande de la Tierra a causa de su incredulidad, cuando ve acciones como las que protagonizó un alto dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y otra persona, que aunque desconocida para los munícipes, una minoría insiste en llamar “dirigente”.

Ver esta fotografía, cuyos promotores han puesto a circular en la red social Facebook,  donde los señores Luís Santana y Leandro González aparecen el 31 de diciembre de 2012, entregando una caja de Navidad de las que entrega el Gobierno al dirigente Ramón Moré, según versiones a menos de quince días de su lamentable fallecimiento, no puede causar otra cosa que una gran indignación y mucha repugnancia, por la manera en que al parecer, sus “compañeros” tramaron despedirlo del mundo de los mortales, sabedores de la delicada situación de salud por la que atravesaba.

No sabemos a cuál de los científicos del grupo que parece co-liderar el doctor Luís Santana se le ocurrió convocar y convencer al siempre servicial Ramón Moré, para que éste, a pesar de estar ya convaleciente, se trasladase desde su casa hasta el lugar que sirvió como destino para perpetuar en el tiempo con esta foto, la más bárbara de las humillaciones que se puede se cometer contra un ser humano; la deshonra.

Luís Santana o el que haya sido, no debió pensar en Moré para protagonizar ese Circo al que nos tienen acostumbrados los malos políticos en nuestro país. Así no se hace política. La política es decencia y honra, no deshonra. Deberían aprender de otros, y porqué no decirlo, de otras en ese municipio, que dan hasta que les duele, y no piden a cambio una miserable foto.

No, Moré no se fue como vino, él vino a este mundo lleno de honra y de dignidad como un ser humano, y sembró muchas semillas de amistad, pero se fue deshonrado y humillado por quienes debieron protegerlo y nunca abandonarlo, se fue humillado por ustedes.

Moré fue un trabajador incansable, no era rico de dinero, pero sí era rico de vergüenza y de dignidad, valores que no parece tener los que propiciaron esta foto y lo convencieron de que se retrate recibiendo una caja de las que entrega el Gobierno como si se tratáse de un indigente cualquiera.

Ramón Moré sirvió con auténtica dignidad y entrega al Partido de la Liberación Dominicana en este municipio, su vida trascendió, no por ser un entreguista ni un mercader de la política al servicio de adversarios y forasteros coyunturales, sino por llevar una conducta moral intachable y siempre coherente con sus creencias, sirviendo a esa organización de manera firme y abnegada.

Corrían los años 80 cuando Jazmín Moré se organizó en el PLD en esta parte de la provincia, donde de inmediato se entregó con abnegación a los trabajos de crecimiento en favor de la causa peledeista y Boschista, y luego de recorrer todo un camino en las lídes políticas y comunitarias, vio llegar el final de sus días como secretario de Asuntos Electorales del Comité Intermedio “Jaime Vargas C-4”, posición que ocupó durante los últimos 11 años hasta el día de su muerte.

Su trayectoria política en las filas del PLD en Santo Domingo Norte, así como su ejercicio comunitario, le merecieron el reconocimiento, no solo de la dirigencia política local, sino que también se ganó el respeto de sus adversarios políticos de los demás partidos.

Moré vivió y se desvivió junto a su familia por el Parido de la Liberación Dominicana y por todo aquel que en algún momento necesitó de sus finos favores.  El no merecía quedar en la memoria de sus compañeros como lo dejaron ustedes a través de esta fotografía.

Una caja, dos o diez se le da a un cualquiera con todo y foto, pero Ramón Antonio Jazmín Moré no era un cualquiera porque a diferencia de muchos de ustedes, Moré sirvió al Partido para servir al pueblo.

Hoy, su viuda Florinda Altagracia Abreu de Moré y sus hijos, José Mariano, Ramón Smerlin, Mariano Antonio y Moisés Antonio, al ver esta foto, se sienten más que avergonzados, indignados por el trato que en los últimos días de su vida recibió de esos “compañeros” su esposo y mentor, he dicho.

El autor es periodista y director de Diario Metropolitano

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